Quien tiene un blog sabe que muchas veces es difícil mantenerlo y actualizarlo. Más difícil aún estar pensando qué escribir todo el tiempo y mantener cierta constancia sobre él. Hoy en día, con la fiebre de blogs y con las nuevas herramientas que nos permiten sacar una bitácora con el más mínimo esfuerzo, la gente saca cuentas al por mayor; cuentas que luego no son utilizadas.

Para mí, el tener un blog es como tener una mascota y en este caso, un blog vendría siendo como un perro. Como el can, un blog necesita cuidados y atenciones; darle de comer (escribir y actualizar), bañarlo (cambiarle el diseño), evitar las pulgas (el odioso spam), llevarlo de paseo (visitar otros blogs) y sobre todo, tratarlo de cariño como cuando por primera vez lo abriste.

¿Pero qué pasa cuando todo se vuelve monótono? ¿Cuando se pasan las ganas de escribir? ¿Cuando ya no pasa nada por tu cabeza? ¿Cuando te cansas de jugar con el perro? Mantenerlo se puede llegar a volver un fastidio y llegamos romper el compromiso de buen dueño: terminamos por abandonarlo o en peores casos, lo matamos.

Actualmente, existen millones de blogs pero si le descontamos todos los blogs abandonados y los blogs donde los nerds ponen sus fotos desnudos para ganar dinero con adsense, es más de la mitad. Son más los blogs abandonados que los activos y esto puede ser alarmante; un síntoma de que la fiebre del blog se está pasando.

No olvidemos también los blogs que ponen cosas que vieron en otros blogs, que a su vez son tomadas de otro blog y que ese otro blog las tomó de otra fuente. Yo no sé por qué la gente no se harta de ver lo mismo por todos lados. Entradas de Menéame o de Alt1040 en cada blog al que entras.

Otra cosa igual de molesta que los blogs adictos al Linux y/o a Mac es que uno tiene una buena idea para un blog pero el dominio que se piensa o se quiere utilizar ya está ocupado por un blog abandonado que no funciona desde hace mucho tiempo atrás.

Y así hay miles de bitácoras, abandonadas, como perritos por las calles de una gran ciudad llamada Internet. Una ciudad inconsciente en la cual se debería de abrir una campaña para adoptar blogs y evitar así las pulgas, la rabia y una que otra pisada de mierda mientras se camina por las calles.