July 23rd, 2008

Amores de oficina

Dentro de una oficina había un escritorio y en él se encontraban un monitor, una cpu, un mouse, un teclado, una impresora, un scanner, dos bocinas y un módem. Vivían juntos, unidos por la electricidad, los cables y las labores de una secretaria que trabajaba ocho horas diarias.

Todo iba bien con este equipo computacional hasta que la impresora reveló su amor por el módem. Ella era gorda, torpe, se le trababan las hojas y necesitaba cambios constantes de cartuchos de tinta. Por otro lado, él módem era popular, rápido y aunque era pequeño, muchas funciones importantes dependían de él. Para la impresora, el módem era perfecto, a pesar de que constantemente tiraba la conexión.

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July 20th, 2008

Los perros abandonados

Quien tiene un blog sabe que muchas veces es difícil mantenerlo y actualizarlo. Más difícil aún estar pensando qué escribir todo el tiempo y mantener cierta constancia sobre él. Hoy en día, con la fiebre de blogs y con las nuevas herramientas que nos permiten sacar una bitácora con el más mínimo esfuerzo, la gente saca cuentas al por mayor; cuentas que luego no son utilizadas.

Para mí, el tener un blog es como tener una mascota y en este caso, un blog vendría siendo como un perro. Como el can, un blog necesita cuidados y atenciones; darle de comer (escribir y actualizar), bañarlo (cambiarle el diseño), evitar las pulgas (el odioso spam), llevarlo de paseo (visitar otros blogs) y sobre todo, tratarlo de cariño como cuando por primera vez lo abriste.

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July 9th, 2008

Paris, au revoir

Las calles de París, más que un sueño, ahora son un recuerdo de lo fue y de lo que pudo haber sido. Todo lo que pudimos haber vivido y sentido y que nunca podrá ser. Pero la vida es extraña, y a veces triste, como esta noche en la que todo me recuerda al color de tus ojos y a todas las escenas de esa película que se acabó de igual forma que tus besos.

Y la gente pasa, los carros, la música, el viento, el tiempo, y yo trato de encontrarte entre todo eso. París es muy grande, como mis ganas de volverte a ver y donde menos espero encontrarte te apareces, pero para mi siempre has sido así de impredecible. Vas con ella y no me importa, a ti tampoco y como dos niños jugando, nos escondemos. Sabemos que es tarde para todo esto, pero queremos seguir en este juego; yo no tengo nada que perder.

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